¡Dile a tu jefe que NO!

¡Dile a tu jefe que NO!

Te levantas cada mañana para ir a trabajar.  Tus motivaciones, como trabajador/a, es el salario que percibes, el desarrollo profesional que adquieres en tu puesto, la posibilidad de crecimiento personal… Pero, ¿qué pasa cuando esa motivación se ve minada por la falta de un buen ambiente laboral?

Uno de los grandes motores para conseguir un trabajador motivado es un clima laboral agradable y confortable. Los beneficios que esto reporta se traducen en una mayor confianza y un mejor rendimiento de las personas, dando lugar a un aumento de la productividad de la empresa.

La herramienta más eficaz, a nuestro alcance, para lograr el tan deseado buen ambiente reside en la comunicación interna.

Seguramente, alguna vez has sentido que tu trabajo no es valorado por tu jefe o que no tienes la suficiente confianza para exponer tus decisiones, problemas o desacuerdos ante él.

En muchas ocasiones, son los propios jefes los que imponen unas barreras con sus empleados, otras veces, son los propios empleados los que propician esta falta de comunicación con su superior.

Podríamos decir que uno de los principales problemas en esta falta de comunicación es que los superiores no conocen realmente las necesidades de sus empleados, y los empleados no conocen las necesidades de su jefe.

Llegados a este punto, ¿qué podemos hacer para mejorar esta relación?

¡La asertividad como bandera del respeto!

No tengas miedo a decir NO a tu jefe. En muchas ocasiones no sabemos cómo expresar nuestra opinión, dejamos que los demás decidan por nosotros, sin expresar nuestro desacuerdo. Pero, esta forma de actuar no es la correcta ya que, de esta manera, estás creando un conflicto contigo mismo.

La asertividad se trata de respetar nuestra propia opinión, respetando a la vez, la de los demás.

Desde IEAN Empleo, te contamos algunas técnicas a tener en cuenta para hacer más fácil un acercamiento a tu jefe:

  • Espacio y tiempo adecuados. Encuentra el momento idóneo para acercarte a él. Es importante ser oportuno y saber cuándo puede dedicarnos tiempo para hablar.
  • Escucha las necesidades de tu superior. Seguro que tiene razones sólidas para haber tomado las decisiones pero tú no las conoces. ¡Pregúntaselo!
  • Sé amable, pero claro y conciso en tu exposición. No te andes por las ramas a la hora de exponer tu propuesta, ya que podrá hacer que la conversación se dirija hacia un camino que no sea el que tú buscabas.
  • Ponte en el lugar de tu jefe. No es sencillo gestionar un equipo, tratar de motivarlo y, todo ello, sin perder de vista la rentabilidad de la empresa.
  • Demuéstrale lo que vales. Asegúrate de sumar valor a la organización. Pero sumar no quiere decir aceptar todas las encomiendas. Muestra siempre tus puntos de vista e ideas.
  • Pide y acepta consejos. Involucrar al resto de compañeros y a tu jefe en tu trabajo mejorará tus relaciones.

No obstante, cada vez el papel del jefe se está quedando más obsoleto, dando paso al “líder”. En este modelo de organización no existen jerarquías, solo personas que reman en la misma dirección y con un objetivo común: el éxito.

Y tú, ¿has tenido algún problema de comunicación con tu superior?

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